¿Por qué la rehabilitación del “Parque de las Tripas” puede ser una oportunidad para una ciudad más incluyente?

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La mayoría de quiteños hemos pasado alguna vez por el Parque José Gabriel Navarro, aunque lo conocemos más como el Parque de Las Tripas. Este parque se encuentra ubicado en el relleno de la quebrada Anglo French que unió a los barrios de La Vicentina y La Floresta [1] y que ahora es uno de los principales puntos de acceso de los valles al hipercentro de la ciudad de Quito.

Para miles de quiteños este parque es un paso obligado y para otros miles es un destino preferido. Rodeado de dos barrios emblemáticos que carecen de espacios públicos de calidad cercanos, rodeado de cinco universidades prestigiosas de la ciudad y cerca de la zona de mayor concentración de hoteles, restaurantes y centros de entretenimiento, este parque parece ser una especie de corazón de la ciudad. Y a pesar de ello, es uno de los espacios públicos más descuidados.

Siendo una fiel consumidora de comida típica callejera, herencia de mi padre, había ido en varias ocasiones a comer las famosas tripas. De hecho, cuando regresé de mi paso de tres años por los Estados Unidos, donde estudié mi maestría y trabajé un poco, una de mis primeras peticiones fue ir a comer tripas. Entonces, y luego como Concejal electa y Vicealcaldesa nombrada por el Concejo Metropolitano, me pregunté por qué administraciones anteriores no habían hecho algo para mejorar este espacio público tan emblemático.

Al poco tiempo comprendí las razones: así como el parque con la presencia de la venta de comidas tiene defensores, también tiene detractores. Las primeras reuniones que mantuve con los actores sociales que conviven alrededor del Parque Navarro me demostraron claramente el conflicto social, económico y político de un proceso de rehabilitación de este espacio. En los archivos del Municipio, encontramos una serie de diseños, planes, programas, pero ninguno de ellos se había realizado.

Rápidamente entendimos que no era posible sacar alguno de esos proyectos de la bodega donde se encontraban, sino iniciar uno nuevo, con información que permita entender la problemática, los conflictos y tener respaldos sobre las diferentes aseveraciones que realizaban los actores. Y hacerlo con la participación de todos ellos.

Desarrollar una metodología pertinente y efectiva para sustentar procesos de mejoramiento y rehabilitación de los espacios públicos, requiere de planteamientos iniciales que permitan trazar la ruta para alcanzar los objetivos y metas propuestas en el mejoramiento del espacio.  El incluir actores de la sociedad civil estratégicamente en cada uno de los momentos del plan, hace de este camino un contexto particular en el desarrollo de la infraestructura para una ciudad. Además de ser parte de una convicción democrática del quehacer de la ciudad.

Uno de los planteamientos iniciales es la noción reflexiva sobre el espacio público. Para Jan Gehl, arquitecto y diseñador urbano danés:
“el espacio público se convirtió desde el pasado hasta nuestros días en un espacio importante en el que la gente conoce a otras personas. Así que el espacio público siempre ha tenido tres funciones tradicionales: el lugar de reunión de las personas, el lugar del mercado en el cual puedes intercambiar servicios y productos, y el espacio de conexión; ya que para llegar de un lugar a otro requieres un espacio de conexión, y el espacio público también sirve para estos propósitos”[2]

En Quito, al igual que muchas otras ciudades que adoptaron el modelo del automóvil para su desarrollo, los espacios públicos dejaron de cumplir estas funciones y se volvieron espacios de exclusión y de conflicto. La recuperación de esta noción de espacio público como generador de convivencia ciudadana, de profundización democrática es fundamental en el contexto socio político local y debe ser la guía para el accionar institucional municipal.

No debe sorprenderlos, estimados lectores, que en este parque exista una fuerte lucha socio económica que muestra al rojo vivo las costuras de una sociedad dividida y excluyente. Algunos de los detractores manifestaron públicamente su incomodidad por tener que compartir espacios de diálogo y negociación con las vendedoras de comida típica, consideradas de una clase socio económica inferior.

De allí que la noción inclusiva de espacio público se volvió aún más crítica. Pero no una noción cualquiera, sino una que incorpora una visión integral de las intervenciones en espacios públicos. Cualquier intervención pública debe tener un trasfondo que le de contenido, sentido y que responda a criterios que van más allá de la estética.

Respecto de esta noción inclusiva de los espacios públicos, hemos tomado de la teoría de Placemaking, de hecho, tuvimos la oportunidad de traer a los expertos de Placemaking para un taller en Quito con los funcionarios municipales de espacio público, planificación, urbanismo, salud, cultura y movilidad, entre otros.

De acuerdo al Placemaking, los espacios públicos exitosos son aquellos donde intercambios sociales y económicos existen, donde los amigos se encuentran y las culturas se mezclan. Son los igualadores sociales por excelencia, y cuando funcionan, se vuelven el escenario de nuestra convivencia ciudadana. De la evaluación de miles de espacios públicos que la organización Project for Public Spaces realizó, encontró que para que un espacio público funcione se requieren cuatro cualidades: accesibilidad, variedad de actividades, confort y buena imagen, y, sociabilidad.[3]

Es fundamental hacer una breve explicación de cada una de estas cualidades. La accesibilidad no sólo se refiere a que el espacio pueda ser utilizado por grupos de atención prioritaria, sino que sea fácil llegar, es decir que exista transporte público y que sea fácil caminar alrededor y dentro del espacio público. El confort y buena imagen se refieren a que el espacio sea decente, ello incluye percepciones de seguridad, limpieza y mobiliario para sentarse. La variedad de actividades es uno de los componentes básicos de un exitoso espacio público y es tan simple como que las personas tengan una razón para visitar el espacio y regresar. A mayor cantidad de actividades que las personas de diferentes edades puedan realizar, mayor éxito del espacio y mejor aún que las diferentes actividades puedan realizarse durante todo el transcurso del día.

El último requisito es la sociabilidad, uno de los requisitos más difíciles de lograr pero una vez que se cumple, puede convertirse en una identidad. Cuando en un espacio público encontramos a nuestros amigos, conocemos gente de diversos caminos de la vida sin que ello cause miedo o ansiedad, llevamos a la gente que nos visita, se fortalecen los lazos de convivencia ciudadana, de pertenencia a la ciudad y al espacio que genera estas sensaciones. ¿La gente está sonriendo? ¿La gente utiliza el espacio regularmente y por decisión propia? ¿Hay gente de todas las edades, etnias y clases socio económicas?

Siendo la sociabilidad uno de los requisitos más difíciles de obtener, cuando un espacio público lo tiene hay que potenciarlo. Una de las cosas que más nos sorprendió es el alto nivel de reconocimiento que el Parque Navarro tiene en la ciudad, recibe visitantes de todas partes de la ciudad, de todas las edades y con una alta rotación. Realizamos una encuesta a los usuarios que acuden al parque para consumir las comidas típicas y encontramos los siguientes datos:[4]

  • El 58% de los consumidores está en la edad de 18 a 34.
  • El 43% de los consumidores son mujeres.
  • El 40% de los consumidores proviene de los barrios del norte y 23% del centro de la ciudad. El 20% del sur. El resto de los valles.
  • Más del 70% de consumidores tiene una frecuencia mensual de visita de 1 a 3 veces.

Esta perspectiva moderna en el planeamiento urbano permite incorporar una serie de elementos propios otorgándole a la metodología mayor sostenimiento técnico como:
“un enfoque multifacético para la planificación, diseño y gestión de los espacios públicos. En pocas palabras, se trata de mirar, escuchar y hacer preguntas a las personas que viven, trabajan y juegan en un espacio determinado, para descubrir sus necesidades y aspiraciones” [5]

Otro de los planteamientos fundamentales fue la consideración del Plan Metropolitano de Desarrollo y Ordenamiento Territorial 2015 – 2025 como  una herramienta técnica para planificación estratégica y el ordenamiento territorial.[6] Dicho instrumento plantea integrar la planificación física y socioeconómica a programas y proyectos factibles en donde todos los actores del distrito se sientan involucrados y corresponsables en el cambio hacia una ciudad de oportunidades, solidaria e inteligente. En esa medida la corresponsabilidad e inclusión son dos de una serie de valores previstos para el desarrollo de herramientas y técnicas inclusivas y democráticas. Es decir que los ciudadanos y organizaciones vinculadas a procesos de rehabilitación participen en la toma de decisiones sobre la ciudad y sus espacios.

Además, el Plan Metropolitano de Ordenamiento y Desarrollo Territorial 2015 – 2025 nos permite categorizar al espacio público desde diferentes escalas a fin de determinar el rol que juega cada espacio, no sólo en un barrio, sino en la ciudad. El caso del Parque José Gabriel Navarro es particular al ser un espacio público de escala local, tiene como fin la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos de sus proximidades La Vicentina y La Floresta. Pero también es un espacio de escala zonal; es decir, un equipamiento que favorece la creación o fortalecimiento del tejido urbano y que responde a una sub-centralidad urbana. Es un nodo de conexión de acceso desde los valles hacia el hipercentro de la ciudad. Esta doble calidad de este espacio público debe ser conjugada con los diferentes actores que ya no sólo son los moradores próximos o las vendedoras de comida típica, sino los quiteños que transitan, utilizan e identifican a este parque como un sitio de encuentro.

Antes de iniciar cualquier proceso de rehabilitación del parque Navarro, era preciso que cada entidad municipal relacionada con los elementos que componen a este parque realice un diagnóstico que de cuenta de las diferentes lecturas y situaciones de la realidad institucional y local donde se implementa el proceso.

El diagnóstico institucional permitió reafirmar el planteamiento de la necesidad de un parque multiuso y de fortalecer las características de espacio de encuentro y de identidad quiteña. La Secretaría de Territorio, Hábitat y Vivienda, dio cuenta del conflicto latente en el sector por la presencia desordenada de la venta de platos típicos en el parque que ha generado congestión por los comensales que se acercan a la zona con sus vehículos. Sin embargo, recomendó estudiar con detenimiento la reubicación del comercio de comida dada la imagen identificativa del espacio. Surgió entonces la necesidad de reorganizar este comercio con mayor control y mejores condiciones. Además, se ratificó en la necesidad de dotar a la zona de áreas verdes por el alto déficit. [7]

En lo que se refiere a seguridad, si bien de acuerdo a la encuesta de victimización y percepción de inseguridad en el Distrito Metropolitano de Quito de los años 2011 y 2013 se refleja que en los barrios La Floresta y La Vicentina la percepción de inseguridad ha tenido un ligero incremento de baja percepción de inseguridad a media baja percepción de inseguridad; no existen datos que relacionen la existencia de un parque lleno de personas, con un incremento en los robos a domicilios, personas o locales comerciales. [8]

La historia del parque, su creación, su nombre y la presencia de comidas también era un factor a analizar. De acuerdo a los datos presentados por la Agencia de Comercio del Municipio de Quito, la asociación de vendedoras de comida típica inició sus actividades en los años 70 en el redondel de la Madrid y Ladrón de Guevara. Vivieron varias reubicaciones hasta que en el año de 1993 se asentaron en el Parque Navarro y desde el año 1997 el Municipio les otorga permisos anuales por la ocupación del espacio público. Esta presencia por tanto tiempo no puede ser vista únicamente como un intercambio comercial, sino también como parte de la comunidad del barrio y del imaginario quiteño. [9]

La movilidad es uno de los factores clave para el éxito del proceso de rehabilitación. No se puede desconocer el impacto del parque como un nodo de conexión entre los valles y el hipercentro de la ciudad, así como la llegada de comensales en vehículos. Y cualquier solución debe tener un planteamiento de mediano a largo plazo donde se reduce el tránsito vehicular por contar la ciudad con otros accesos, así como la priorización de la utilización de transporte público y/o medios no motorizados. El estudio de contadores de la Secretaría de Movilidad, determinó que la hora más conflictiva de tránsito en el sector es de 08h00 a 09h00. En la tarde de 16h00 a 17h00 también se evidencia conflictos pero en menor medida. [10]

Si bien el informe de movilidad considera que los conflictos de tránsito se podrían reducir reubicando las ventas de comida fuera del parque, los otros factores analizados en los diferentes informes y la visión de un espacio público de identidad cultural y mezcla social prevalecieron en el análisis de la permanencia de las ventas. Además, se prevé que las diferentes medidas adoptadas para el corto y largo plazo por esta administración municipal servirán para mitigar el flujo vehicular y la contaminación ambiental provocada por los vehículos que transitan el sector. El mismo estudio recomienda el control de la prohibición de estacionar alrededor del parque y la implementación de medidas de seguridad para el acceso peatonal.

De acuerdo a las inspecciones realizadas por la Secretaría de Salud, se determinó que el 87.5% de las vendedoras de comida cumple con los estándares de salubridad.[11] Sin perjuicio de ello recomienda que el mobiliario debe cumplir con las siguientes características:

  • Agua Potable/ agua segura corriente (Bidones)
  • Utensillos de acero inoxidable
  • Vajilla (platos y cubiertos desechables)
  • Basureros
  • Alimentos con protección adecuada (tapas)
  • Temperatura recomendada (de acuerdo a cada alimento)
  • Ubicación lejos de animales
  • Ubicación lejos de la humedad, basurales u otros factores de contaminación
  • Paños desechables para limpieza de mobiliario

También existía la percepción, por parte de los moradores próximos, de que las comidas generan suciedad y presencia de ratas y otras plagas. De acuerdo al informe realizado por la Secretaría de Salud dentro de la inspección in situ realizada “no se encontró madrigueras, excrementos, olores, ni presencia de heces fecales, ni presencia de roedores…” La Secretaría de Salud contrata continuamente el servicio de desratización y desinsectación en el parque. La inspección realizada por la Secretaría de Salud, a través de Urbanimal, recomienda que se adopten las siguientes acciones dentro del parque:

  • Mejorar el manejo de recolección de residuos alimenticios, implementando estructuras adecuadas para su recolección.
  • Mantener un seguimiento y control para la fauna nociva presente en el sector.
  • Mejorar las estructuras de aceras y bordillos para evitar cualquier presencia de madrigueras.
  • Colocación de señalética apropiada para todo el sector, para que esto se convierte en un espacio público de buenas prácticas ciudadanas.

Es necesario precisar que estas medidas están siendo aplicadas en la actualidad, en atención a estas recomendaciones dentro del proceso intervención en el parque. [12]

Respecto al ambiente y la calidad del aire del sector, el Municipio ha desarrollado monitoreo del aire desde hace varios meses, lo que ha posibilitado el contar con datos específicos sobre el tipo de contaminación. Cabe precisar que, la percepción ciudadana apuntaba a que un gran porcentaje de contaminación provenía por los alimentos y las parrillas que se preparan en el sector de las comidas, sin embargo el informe técnico muestra que ésta proviene del flujo vehicular y la contaminación de nitrógeno que posee el aire. Dentro del proyecto se considera la disminución de la contaminación ambiental a través de las medidas de priorización del transporte público en toda la ciudad así como otras medidas viales que ha emprendido la Alcaldía que buscan descongestionar el sector del parque y el uso de la Av. De Los Conquistadores como vía de paso entre los valles y el hipercentro de la ciudad.[13]

Otro de los puntos necesarios era que la administración municipal obtenga información sobre la percepción del espacio tanto de los moradores y comerciantes del sector así como de los usuarios, a fin de determinar la extensión del conflicto social surgido por la presencia de las vendedoras de comida típica. El Municipio de Quito, a través de la Dirección de Servicios Ciudadanos realizó una encuesta, cuya muestra fue calculada a partir del universo de ciudadanos que viven y trabajan en el sector, con un 95% de nivel de confianza y 4,9% de error muestral. El polígono fue determinado por un estudio basado en la proximidad al parque de cinco minutos de desplazamiento caminando. Se realizaron 389 encuestas a 292 residentes y comerciantes y 97 a población flotante del parque. Las encuestas fueron realizadas en julio del 2015 entre las 8h00 y 18h00.[14]

Dentro de los principales resultados se encontró que lo primero que piensa más de la mitad de los encuestados al mencionar el parque es la comida (54%) y que el 44% acude al parque por la comida. Sin embargo de ello, el 68% considera que el espacio no es atractivo, el 53% no cree que sea seguro, el 59% está insatisfecho con la limpieza, el 66% cree que hay mucho tráfico y casi la mitad de los encuestados se encuentra insatisfecho con la presencia de las vendedoras en el parque. A pesar de estas características negativas, el 79% cree que es un espacio tradicional. Entre aquellos que respondieron que consideran a este parque como tradicional por las comidas (59%) y la identidad que genera (36%).

El segundo estudio cuantitativo de percepción del estado actual del parque José Gabriel Navarro dentro del segmento de consumidores, al que hicimos referencia anteriormente para determinar la sociabilidad de este parque, se realizó a 686 usuarios, de 8h00 a 22h00 en noviembre de 2015. Entre los resultados se encontró que los visitantes del parque vienen de todas partes de la ciudad (40% norte, 23% centro, 20% sur), que el 72% de los visitantes lo hacen de 1 a 3 veces al mes y que la principal forma de llegar es mediante vehículo particular (67%).[15]

“A través de un sondeo realizado a 789 personas en la página web de diario El Comercio, se pudo evidenciar que la mayoría no está de acuerdo con que las tripas salgan de este parque. 586 usuarios afirmaron que estos puestos deberían contar con una nueva infraestructura, 170 expresaron que deben salir del parque y solo 23 eligieron la opción de “mantener las condiciones actuales”.[16]

Con toda esta información, en diciembre de 2015, el Municipio de Quito realizó un taller de diseño participativo con la presencia de moradores, usuarios y comerciantes del sector.[17] Los resultados del taller mostraron consensos respecto de la necesidad de arborizar el espacio, mejorar el mobiliario incluyendo actividades para todas las edades, caminerías, bicicleta pública e infraestructura para actos culturales. Sobre lo que no hubo consenso fue la presencia de las comidas típicas, encontrando una polarización casi al 50%.[18]

El disenso sobre la presencia o no de las vendedoras de comida típica no ha permitido que, a pesar de las características urbanas, de identidad y de convivencia social de este espacio público, se haya podido mejorar su infraestructura y potenciado sus particularidades en más de dos décadas. Y si bien el disenso nunca ha sido ignorado, no puede ser el único factor que determine la intervención en un parque que tiene el potencial de profundizar lazos de identidad y convivencia social diversa.

Por tanto, la rehabilitación integral o una regeneración del Parque Navarro se ha realizado tomando en cuenta el diseño participativo así como su replanteamiento urbano, bajo las características discutidas en este documento, que incluyen lo siguiente:[19]

  • Otorgar un espacio verde y de recreación de calidad a los moradores de la zona;
  • Reforzar el concepto de espacios públicos exitosos donde se cumplen las características de accesibilidad, variedad de actividades, confort y buena imagen, y, sociabilidad.
  • Generar un espacio de convivencia entre los diferentes actores de la zona y de la ciudad y convertir al parque Navarro en un espacio público deseable, amigable al ciudadano y un sitio de identidad quiteña.
  • Mejorar la movilidad alrededor del parque a través de la pacificación de las vías, la gestión del tráfico de la zona, el mejoramiento de las veredas, reforzar los cruces peatonales para proveer mayor seguridad a los peatones y convertir a esta zona mucho más caminable.
  • Respecto a la presencia de ventas de comida típica, el análisis presentado respalda a este proceso comercial como eje indispensable de la economía de la zona y si fueran movidas afectaría severamente a los locales que se han generado gracias al gran flujo de personas que sus negocios traen. La presencia de personas incrementa los niveles de seguridad.
  • Reordenar y controlar las ventas de comida típica e incrementar estándares de funcionamiento. El uso de un apropiado mobiliario reducirá el espacio que utilizan y priorizará el uso de parque hacia el resto de actividades que la comunidad demanda. Estos mobiliarios deberán contar con un sistema de recolección de residuos y agua corriente, además de sistemas para canalizar humo y olores. Asimismo, se aplicará la normativa de regalías por el uso del espacio público. De esta manera se previene la contaminación en el aire de los vecinos, que además constarían con una revisión periódica de que estos pequeños puestos estén funcionando con los más altos estándares de sanidad y limpieza.

Finalmente, es preciso mencionar algunas de las recomendaciones para que la intervención que se está realizando en este emblemático parque, sea sostenible y exitosa con el pasar del tiempo:

  • Formalizar la suscripción de un convenio para el uso del espacio público con la Asociación de Vendedoras Santa Marianita de Jesús – La Floresta, en el cual se determine corresponsabilidades sobre el cuidado del parque y el uso compartido para la venta de comida y las áreas recreativas.
  • Capacitaciones e inspecciones periódicas y coordinadas sobre temas de sanidad y salubridad alimentaria con las vendedoras de comida típica.
  • Aplicación sistemática de la Ordenanza 280 por parte de la Agencia de Control Distrital de Comercio con las vendedoras de comida típica.
  • Inclusión del parque José Gabriel Navarro a la red de cultura generada desde la Secretaría de Cultura del Municipio del Distrito Metropolitano de Quito.
  • Inclusión del parque José Gabriel Navarro, como un atractivo de obligatoria visita por su configuración morfológica, social, cultural y gastronómica en las promociones desarrolladas por Quito Turismo.
  • Control permanente y sistemático de la Agencia Metropolitana de Tránsito sobre la utilización del espacio público y las zonas de estacionamiento permitidos.
  • Y por último, desarrollar mecanismos permanentes de evaluación y seguimiento a cada una de las acciones y procedimientos en el nuevo devenir del parque José Gabriel Navarro.

En este LINK encontrarán adjuntos todos los documentos citados en este texto:
https://drive.google.com/open?id=0B6B7fjYoM069UmZZNTU0Q2IyaXM

BIBLIOGRAFÍA

INFORMES TÉCNICOS
1.  (Anexo 2: Ortiz, Alfonso. (2015). Apuntes sobre el barrio de la Vicentina. Informe inédito. Cronista de la ciudad)
2. Cardona, Lorena. (2014). Socialización en el espacio público: Jan Gehl Parte 1. http://disonante.mx/entrevista-con-el-arquitecto-jan-gehl/.
3.  Project for Públic Spaces. (SF). What Makes a Successful Place. http://www.pps.org/reference/grplacefeat/.
4.  (Anexo 6: Flores, Carlos. (2015). Estudios de percepción de satisfacción del estado actual del Parque José Gabriel Navarro. Informe inédito. Servicios Ciudadanos).
5.  Barrientos, Natalia. (2012). ¿Qué es el Placemaking?. http://www.plataformaurbana.cl/archive/2012/05/02/%C2%BFque-es-el-placemaking/
6.  Ordenanza 0041, Plan Metropolitano de Desarrollo y Ordenamiento Territorial 2015 – 2025, sancionado el 22 de febrero de 2015. Publicado en la edición especial del Registro Oficial  No. 420ª, TOMO I, II, III, del 22 de diciembre de 2015.
7.  (Anexo 3: Barros, Luis. (2015). Informe técnico parque José Gabriel Navarro. Informe inédito. Secretaría de Territorio Hábitat y Vivienda.)
8.  (Anexo 11: Campos, Max. (2015). Informe parque José Navarro. Informe inédito. Secretaría General de Seguridad y Gobernabilidad)
9.  (Anexo 8: Murillo, Marco. (2015). Informe Caso parque Navarro. Informe inédito. Agencia de Coordinación Distrital de Control De Comercio).
10.  (Anexo 4: Tapia, Darío. (2015). Informe Técnico Reordenamiento del tránsito, en las calles que rodean al parque José Gabriel Navarro. Informe inédito. Secretaría de Movilidad)
11.  (Anexo 9: Roldós, María Isabel. (2015). Informe técnico de interpretación de resultados microbiológicos de las muestras de alimentos recolectadas y procesadas provenientes del comercio autónomo del parque Navarro. Informe inédito. Secretaría de Salud)
12.  (Anexo 10: Roldós, María Isabel. (2015). Informe técnico de inspección del parque José Gabriel Navarro. Informe inédito. Secretaría de Salud)
13.  (Anexo 13: Lugo, Liliana. (2016). Informe técnico monitoreo de calidad del aire en el parque Navarro en la Vicentina. Informe inédito. Secretaría de Ambiente)
14.  (Anexo 6: Flores, Carlos. (2015). Estudios de percepción de satisfacción del estado actual del Parque José Gabriel Navarro. Informe inédito. Servicios Ciudadanos).
15.  (Anexo 6: Flores, Carlos. (2015). Estudios de percepción de satisfacción del estado actual del Parque José Gabriel Navarro. Informe inédito. Servicios Ciudadanos).
16.  Alarcón, Isabel. (4 de enero de 2016). 586 de 789 ciudadanos piden infraestructura en el “Parque de las Tripas”. Diario El Comercio. http://www.elcomercio.com/actualidad/quito-ciudadanos-infraestructura-parque-tripas.html.
17. (Anexo 15: Convocatoria y registro de asistencia ciudadana a) Taller de Diseño Participativo  con ciudadanos, b. Taller de Diseño Participativo con Asociación de vendedoras Santa Marianita de Jesús – La Floresta y c) Presentación del Proyecto de Rehabilitación parque Navarro)
18.  (Anexo 16: Larrea, Alejandro. Resultados de Asambleas, diseño participativo y entrega de resultados. Diseño del parque Navarro, Unidad Espacio Público de la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas)
19.  (Anexo 5: Donoso, Juan Diego. (2015) Informe Técnico sobre estado actual del parque Navarro. Informe inédito. Mecánica Urbana)

PÁGINAS WEB
Barrientos, Natalia. (2012). ¿Qué es el Placemaking?.  http://www.plataformaurbana.cl/archive/2012/05/02/%C2%BFque-es-el-placemaking/
Cardona, Lorena. (2014). Socialización en el espacio público: Jan Gehl Parte 1. http://disonante.mx/entrevista-con-el-arquitecto-jan-gehl/.
Project for Public Spaces. (S/F). What Makes a Successful Place.  http://www.pps.org/reference/grplacefeat/.

NORMATIVA
Ordenanza 0041, Plan Metropolitano de Desarrollo y Ordenamiento Territorial 2015 – 2025, sancionado el 22 de febrero de 2015. Publicado en la edición especial del Registro Oficial  No. 420ª, TOMO I, II, III, del 22 de diciembre de 2015.

ARTÍCULO DE PERIÓDICO IMPRESO
Alarcón, Isabel. (4 de enero de 2016). 586 de 789 ciudadanos piden infraestructura en el “Parque de las Tripas”. Diario El Comercio. http://www.elcomercio.com/actualidad/quito-ciudadanos-infraestructura-parque-tripas.html.

CONVOCATORIA Y REGISTRO
Convocatoria y registro de asistencia ciudadana al Taller de Diseño Participativo con ciudadanos (2015).

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